El 20 de mayo: entre el oprobio y la celebración

Los festejos de la nación constituyen un rito indispensable para su consolidación. Las celebraciones, los aniversarios, las conmemoraciones y las fechas patrióticas otorgan coherencia al presente, que es capaz de ubicarse en un flujo de continuidad histórica que justifica su contemporaneidad y le ofrece sentido.

Diario de la Marina el 20 de mayo de 1959
Diario de la Marina el 20 de mayo de 1959

Todo proceso crea su propio pasado, anclado en un origen específico que marca el punto de inicio de sí mismo. Sin un origen y sin un pasado, pocas veces el presente parece fiable, por ello se busca continuamente las bases de lo que hoy proclamamos en el ayer y, si no existen, se (re) inventan.

Otras son las ocasiones en que el pasado del futuro se está construyendo hoy: se vive con la consciencia, o creencia, de estar participando de momentos fundacionales que han de moldear el porvenir. Una época puede adueñarse de la responsabilidad histórica de crear un nuevo mito fundacional cuando se sabe, o se imagina, partícipe de un nuevo momento histórico.

De esta manera, cuando se instaura la primera República de Cuba el 20 de mayo de 1902 se teje alrededor de esta fecha todo un complejo representacional para ratificar la importancia del nacimiento del país como estado independiente.

Durante aproximadamente los primeros cincuenta años del siglo XX, el 20 de mayo se consideró el símbolo de la República y de la victoria de los cubanos frente a la colonización. Sin lugar a dudas, esta fecha marcó la génesis de Cuba como país independiente: la primera vez que surge sin ser colonia ni territorio ocupado. La Enmienda Platt restringió esta soberanía, pero la condición de República exaltaba los ánimos en aquel entonces.

Con el triunfo de la Revolución Cubana en 1959 la fecha cayó paulatinamente en el oprobio, pues era entendida como el símbolo de un régimen de corrupción, soberanía limitada, desigualdades y violencia.

Con la Revolución de los barbudos de la Sierra Maestra, devenida socialista en 1961, nuevos mitos fundacionales se crean para representar este nuevo momento histórico. La República que se intenta construir a partir de  1959 desea superar, aunque muchas veces termina por obviar, el pasado.

Tal como los símbolos coloniales españoles habían sufrido la ignominia en la transición hacia el período republicano, los iconos de la primera mitad del siglo XX se fueron desechando en un proceso que se radicalizó con el tiempo.  Ya no solo había que desmantelar una serie de personajes corruptos, sino desechar todo un sistema de valores sociales, económicos y políticos que no eran, o no se querían,  compatibles con el ideario socialista.

A nivel simbólico, el cambio fue total, como ocurre con todo proceso de transformación radical, y el 20 de mayo desapareció del imaginario nacionalista cubano. El 19 de julio de 1963, el Gobierno cubano promulgó la Ley 1120 sobre días festivos o de duelo, y en ella desaparece finalmente el 20 de mayo como día feriado y de conmemoración nacional. Otras fechas ocuparon su  lugar: el primero de enero se declaró “Día de la Liberación”, mientras otras persistieron, como el 10 de octubre y el 24 de febrero, días en que comenzaron las guerras de independencia contra el dominio español.

No obstante, la fecha pervivió en el imaginario de los cubanos que emigraron fuera de la Isla y que consolidaron lo que hoy llamamos el exilio cubano. Durante seis décadas la data fue el símbolo del enfrentamiento entre detractores y seguidores del sistema socialista cubano. Las posturas ideológicas definían la celebración o el rechazo del 20 de mayo.

La llegada del siglo XXI ha supuesto, sin embargo, una revalorización de la fecha, sobre todo al interior de la isla donde se hallan sus más encomiados opositores. ¿Qué supone este cambio de perspectiva? ¿Cómo conciliar el oprobio y la humillación que ha sostenido la historiografía postrevolucionaria con el júbilo y la alegría del exilio, disidente casi siempre por más señas, con respecto a la fecha del 20 de mayo?

El 20 de mayo de 1902 se fundó la República de Cuba y hoy seguimos ostentando ese nombre. Un hecho evidente resta, más allá de los matices, el 20 de mayo de 1902 fue el primer día que Cuba pudo llamarse a sí misma República, tal como lo seguimos haciendo hoy.

 

 

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